Historia

BREVE RESEÑA HISTÓRICA DE HUARTE:


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En la Edad Media hay que destacar la importancia político-militar y económica de Huarte en la historia general del reino de Pamplona. Panorámica de HuarteSu importancia militar estuvo motivada por su excelente situación geográfica que le facilitaba la función de vigilante de Pamplona, con una fortaleza castillo en el punto más elevado de Huarte.

Desde el punto de vista económico su importancia se debe a sus considerables recursos económicos, basados sobre todo en los molinos y viñas que poseía.

Huarte se verá constantemente incluido en la lucha entre Corona e Iglesia, con constantes disputas por la posesión de la Villa, pasando ésta de unas manos a otras según las circunstancias, así como en la lucha entre clero secular y regular, con numerosos enfrentamientos entre la Catedral y San Salvador de Leire.

En 1423 Carlos III El Noble liberó a Huarte de ayudas y cuarteles (impuestos indirectos y prestaciones de hombres y armas para la guerra) a cambio del Molino de Balberrota. Un documento fechado en 1462 y con motivo de la guerra civil, nos habla de la fidelidad al Príncipe de Viana de los habitantes del Palacio de Ezpeleta, del que todavía quedan algunas ruinas en el topónimo del mismo nombre. En 1513, tras la incorporación de Navarra a Castilla, Fernando el Católico manda pagar un molino incendiado en la vega de Huarte a causa de la guerra, lo que nos lleva a pensar que ésta trajo acontecimientos violentos a Huarte. En 1512 se hallan en Huarte el Mariscal de Navarra y Juan de Jaso (primo de San Francisco Javier), agramonteses ambos, lo que nos lleva a aventurar el carácter agramontés del pueblo de Huarte ya que en otro caso no se explicaría su presencia en la Villa.

En 1665 Huarte es elevado a categoría de Buena Villa con derecho a asiento en Cortes, lo que provoca la protesta de las antiguas Buenas Villas de Navarra. Los de Huarte declaran ser ya de antiguo Villa y que ya se celebraron Cortes en Huarte en el año 1090. El siglo XVIII trae a Huarte la guerra. Así, en 1706 más de 1.500 hombres toman alojamiento, talan árboles, siegan las cosechas y destruyen las haciendas, con la consiguiente protesta del pueblo al virrey. En 1710 se elige Huarte como plaza de armas para concentrar a los hombres de Egües, Villava y otros lugares. En 1793, con motivo de la guerra de la Convención, ochenta huartearras se dirigen a defender la frontera obedeciendo la orden de la Diputación. Sin embargo, no podrán evitar que las tropas francesas lleguen hasta la misma Villa, destruyendo la ermita de San Miguel.

Huarte contaba a principios del siglo XIX con unos 550 habitantes, de habla vasca en su totalidad. El pueblo se componía de tres barrios: Plazaldea, Portalaldea y Ugalaldea, que confluían en una plazuela. Al oeste del casco urbano se situaba un prado de unos 90.000 metros, que servía de eras, de pastos para el ganado en invierno, así como de esparcimiento. Al sur se hallaban los viñedos, que servían para la elaboración de un excelente chacolí. Todo el arbolado desapareció como consecuencia de las guerras napoleónicas y las posteriores carlistas. En 1808 y 1809 Huarte tuvo que soportar la carga que suponía el contar con tres hospitales militares con capacidad para unos 800 a 1000 hombres con las consiguientes epidemias y contagios, falta de alimentos, etc y ser asimismo escenario de las constantes luchas entre la guerrilla y las tropas napoleónicas. Así, en 1810 Cruchaga, guerrillero roncalés, ataca el destacamento francés de Huarte a petición de los de la Villa.

Durante el siglo XX la fábrica de Mina y la primera fase del polígono de Areta actuaron como impulsores del cambio de una sociedad agropecuaria a una sociedad industrial. En el siglo XXI Huarte aspira a ser un municipio de usos equilibrados evolucionando hacia una sociedad industrial y de servicios, respetuosa con su idiosincrasia y el medioambiente, generando riqueza que repercuta directamente y contribuya de forma tangible al bienestar